La paja toquilla ha sido, durante siglos, uno de los símbolos más reconocidos del Ecuador. Su tejido fino, su paciencia al crearse y su delicadeza, han dado forma al sombrero que ha recorrido el mundo. Sin embargo, ¿qué ocurre cuando esa misma fibra deja de habitar únicamente la cabeza y empieza a envolver el cuerpo entero?
Es aquí donde el trabajo de Martina “Tina” Troya, diseñadora quiteña, abre esta nueva conversación. Tina creció conectada a Cuenca a través de su madre, y desde este vínculo entendió que trabajar con este material era también honrar su historia personal y las raíces ecuatorianas.
Durante su proceso creativo, Troya descubrió algo fundamental, detrás de la aparente rigidez del material existía una flexibilidad inesperada. Comenzó a manipularla, a tensionarla, a observar cómo podía comportarse como un textil. Fue entonces cuando surgió la pregunta que transformó su práctica: ¿y si la paja toquilla pudiera vestirse más allá de solo un sombrero?



La paja toquilla como memoria viva
Transformar esta fibra noble hacia otras prendas fue un acto de reinterpretación. La diseñadora no buscó modernizar la técnica, sino cambiar el contexto como se exhibe. “La técnica permanece intacta, tejida a mano, con tiempos lentos, con precisión heredada, pero la silueta se transformó”, nos comenta Tina. Ahora, a través de su arte, la paja toquilla se adapta al cuerpo desde una mirada contemporánea, entra en la conversación de la alta costura y propone nuevas formas de vestir la identidad.
No obstante, el proceso no estuvo exento de desafíos. Trabajar con un material manual implicaba aceptar el tiempo, la variación y la imperfección de las manos que la tejen como parte del resultado. Troya comprendió que debía soltar el control y aprender de las artesanas: “cada mano teje distinto y es en esa diferencia es donde reside la belleza de lo único”.


Más allá de un objeto icónico
El trabajo de la creativa ecuatoriana se define como un puente entre tradición, artesanía e innovación. No intenta romper con el pasado, sino expandirlo. Imaginar el futuro de este oficio implica reconocer su potencial en escenarios internacionales, que valoren el trabajo artesanal y su verdadera dimensión. Por la calidad del material y la precisión del tejido, Troya visualiza la paja toquilla en espacios de alta costura, donde la técnica manual no sea un detalle decorativo, sino el centro del diseño.
Visibilizar el talento ecuatoriano que trabaja desde el hacer manual es fortalecer nuestra identidad cultural y abrir nuevas narrativas para el mundo. Cuando creadoras como Tina Troya exploran la paja toquilla sin perder su raíz, la artesanía ecuatoriana se expande, demostrando que nuestras fibras y saberes pueden habitar escenarios internacionales sin perder esencia.
Para Weya, potenciar estos procesos innovadores nos llena de esperanza, honrar el origen y generar oportunidades para quienes sostienen el oficio y que, a través de este, creativas como Tina busquen posicionar al Ecuador desde su herencia cultural es un valioso propósito que compartimos.
Galería:
Colección TOCAS, presentada en el Fashion Show del Instituto Marangoni en Florencia, junio 2025.







Créditos:
Fotografías de la colección: Istituto Marangoni Firenze
Fotografía Retrato: Soledad Rosales



