¿Sabías que el oído es uno de los sentidos con mayor capacidad para guardar memoria? Un sonido puede transportarnos a un lugar, a una emoción, a un tiempo específico o un recuerdo vivido en comunidad. La música no solo acompaña el ambiente, también registra identidad, activa recuerdos y construye pertenencia. Así como una fibra de telar puede guardar la historia de quien la crea, el sonido puede conservar el corazón de un territorio.
Y es que en Weya entendemos la identidad como una experiencia sensorial integral. Donde no solo se observa y se toca, también se escucha. Por eso, la música contribuye a construir nuestro universo creativo, exploramos sonidos autóctonos y el lenguaje nacional. Así nació la composición musical de Weya, una pieza clave que recoge memorias ancestrales del Ecuador y las proyecta de una manera viva hacia el mundo.
¿Cómo se creó la canción de Weya?
Detrás de esta composición está Juan Diego Illescas, productor y compositor musical ecuatoriano con más de 15 años de trayectoria. Su trabajo se caracteriza por integrar sonidos tradicionales y contemporáneos, investigación cultural y herramientas actuales de producción musical. Para él, la música es una forma de artesanía, que se construye desde la escucha profunda, la emoción y el respeto por la raíz.
El proceso de creación de la canción de WEYA comenzó a partir de una exploración sonora vinculada a la naturaleza. Juan Diego nos cuenta que comenzó investigando paisajes auditivos de la selva, para luego adentrarse en sonidos andinos del norte del país, especialmente en Otavalo y Cotacachi. En este proceso fue clave la participación del músico Sayri Tupac, cuya sensibilidad enriqueció la composición desde el conocimiento ancestral.
Fue así como la inspiración vino del cruce entre ritmos tradicionales, como el sanjuanito y el yumbo, y la música más contemporánea como la electrónica. Sonidos orgánicos que fueron procesados con sintetizadores, máquinas de ritmo y herramientas digitales, construyeron una atmósfera única. El resultado fue un ritmo que no imita el pasado, sino que lo proyecta hacia nuevas formas de escucha. Una música que se siente local, pero que dialoga con lenguajes globales.

La música como archivo vivo de identidad
Para Juan Diego, traducir una marca en música implica comprender su ritmo interno, sus colores, sus transiciones. A partir de conceptos visuales y emocionales, la teoría musical le permitió construir acordes, texturas y atmósferas que acompañan la identidad de una marca de forma duradera. La canción de Weya fue pensada como una pieza cinematográfica y mística, creada para habitar espacios como la pasarela, el archivo audiovisual y la memoria colectiva de quienes la escuchan. No es solo una canción, es un sello sonoro.
En ese sentido, la identidad ecuatoriana atraviesa toda la composición de esta canción. No como un adorno, sino como punto de partida. Weya, al igual que su música, se construye desde una curaduría consciente de artistas, saberes y procesos que parten de la raíz y se proyectan hacia escenarios contemporáneos. Y la música se convierte en un hilo invisible que une cuerpo, territorio y creación. Hoy, la canción de Weya es parte de nuestro archivo vivo. Un recordatorio de que la cultura también se transmite a través del sonido, y que escuchar es una forma de recordar, de reconocer y de pertenecer.

Créditos:
Composición Musical y Dirección Conceptual: Juan Diego Illescas
Músicos: Juan Diego Illescas, Sayri Tupac.
Mix y Mastering: Juan Diego Illescas en StarPro Studio
Publishing: Madre Records



